El proceso de restauración de la iglesia de San Francisco de La Montaña avanza de acuerdo a lo establecido por la Fundación Castilla del Oro.
Informó el director ejecutivo de la organización, Jorge Isaac Obón, quien agregó que ya se han elaborado los planos, y están a la espera de que la Dirección de Patrimonio Histórico del Instituto Nacional de Cultura (INAC) les de el visto bueno, a fin de que la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP) inicie los trabajos de remozamiento de la torre principal de este monumento histórico.
La Fundación Castilla del Oro, gestada por el ingeniero Richard Fifer Carles, con el objetivo de impulsar proyectos de interés turísticos en los diversos municipios de cinco provincias de la región central del país, contrató a un arquitecto restaurador, cuyo trabajo de grado trató sobre la restauración de este monumento histórico.
Obón destacó que la Fundación Castilla del Oro también auspició la creación de un Patronato que trabajará para remozar la torre de la iglesia San Francisco y la plaza adyacente.
Se trata de un monumento histórico que fue declarado Patrimonio Nacional en 1939, y actualmente se realizan los estudios para pedir que la UNESCO lo declare Patrimonio Cultural de la Humanidad.
La iglesia esta ubicada en la comunidad de San Francisco de La Montaña, a 17 kilómetros de la ciudad de Santiago de Veraguas, y su altar expone piezas pintadas algunas exquisitamente, o cubiertas con láminas de oro, en lo que constituye uno de los más antiguos grupos de altares de estilo barroco del continente.
En estos altares tallados se representan escenas de las Sagradas Escrituras y cariátides, que reflejan el sincretismo del catolicismo español con la cultura indígena.
La iglesia originalmente contaba de una torre de cuatro escalas, pero en los años 30 un temblor que sacudió el área la afectó seriamente, por lo que tuvo que ser restaurada; sin embargo los trabajos quedaron inconclusos, pues solo se repuso un nivel.
La fachada del templo fue reconstruida en 1936, y se caracteriza por la austeridad y sencillez de su arquitectura, aunque resguarda un interior profusamente ornamentado por la riqueza de formas y policromías en sus 9 altares, el púlpito, el bautisterio y todos los elementos complementarios a la decoración de sus naves, como son los 14 pilares extraordinariamente decorados que sostienen la cubierta del templo.
13 de enero de 2012
Escrito por Abdiel Chase
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